martes, 14 de febrero de 2017

Almas

25 de Julio 2016

Una vez una muchacha con sonrisa en los ojos me habló de vidas pasadas, de enseñanzas y aprendizajes transgeneracionales, y de alguna forma me explico que el amor viaja a través del tiempo.
Mi reciente deseo fue poder encontrarte cada vida de ahora en adelante, cuando crucemos esa puerta del más allá.
Agarrarnos las manos otra vez, agradecerte por cada aliento y cada virtud construida.
Mirarnos a los ojos y seguir viendo sinceridad y cariño. Te estoy viendo, sos vos, lo sé.
Reencontrar en el abrazo esa calidez tan familiar, que produce cosquillas en la espalda y agradecimientos en la panza.
El amor traspasa, fluye, muta, sigue, pero nunca muere, porque el amor somos nosotros, cada día, en cada momento, en cada lugar, estamos ahí volando en una energía infinita.
Nos vemos y luego nos dejamos ir, porque el vuelo de los pájaros no están atados a nada, solo al viento que nos arremolina, nos junta y nos vuelve a separar.
Gracias. Te ame, te amo, te amaré.

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