martes, 14 de febrero de 2017

Juegos

14 de Mayo 2013

Caigamos en la realidad de lo que estamos buscando, de lo que realmente queremos.
Seamos sinceros, dejemos de mentir.
¿De qué nos sirve justificarnos, uno tras otro, cada acto que nos hace estrujarnos cuando estamos solos?
No sos vos, soy yo.
Soy yo, no vos.
Nos dijimos, les dijimos. Y nunca terminamos de creerlo, ¿no es así?
Pero esos besos no nos alcanzan.
Entonces, ¿Jugamos a las escondidas?
Al final tu estas allá, y yo acá.
Tú eres tú. Yo soy yo.
Lamemos nuestras heridas con el consuelo del calor de unos minutos, pocas veces, horas.
¿Jugamos o somos sinceros al decirnos que nos queremos?
Esperamos a que las botellas se vacíen, el humo se disperse, la fiesta termine,las luces se apaguen y no queden más que restos a nuestro alrededor para refugiarnos en ese cuarto frío, pensando que nadie lo noto.
¿Qué clase de cariño es ese?
Te siento allá, del otro lado del mundo, besando otras pieles. Jugando a sonreírles.
Me siento acá, de este lado del mundo, besando otras pieles. Jugando a sonreírles.
Y al final, esa supuesta libertad, esa supuesta felicidad, que tanto buscamos,está atada y amordazada a nuestras convicciones, a nuestros egoísmos, a este juego de niños.
Buscaste refugiarte en mi, tanto como yo en vos, pero aún así, vos no estás acá. Estas allá.
Dejemos de mentirnos.
¿Para qué decimos que vamos a olvidarlo todo? Si nos encanta jugarnos.
Aún así, nos identificamos porque siempre vamos a estar ahí para iluminarnos.
¿Estamos seguros de qué estamos donde queremos? ¿O estamos donde debemos?
Volando en el aire, esa sustancia grisácea que nos hace recordarnos, sonriendo, jugando a besarnos, jugando a escondernos.
Nos llenamos de pasiones compartidas, de pasiones perdidas.
¿Estamos seguros de que queremos seguir jugando a esto?
En el fondo, siento que siempre sos vos al que le toca contar.
En un punto, este juego nos aburre, nos cansa, nos agobia, nos lastima.
¿Lo peor? Pareciera que con ello nuestras mentiras aumentan.
Si jugamos para divertirnos, si jugamos para sonreírnos, para sonreírles, ¿Cambiaremos de juego?
Estamos en ese vaivén del mareo.
Infantiles, sonriendo, compartiendo, deseando. Pero ¿Buscamos?
Aprenderemos a jugar sin perder. Eso lo sé.
Mientras, buscamos la felicidad en nuestras sonrisas y en las ajenas.
No puedo no detenerme a preguntar ¿Mentimos al decir que no perdemos tiempo?
Tal vez no tenemos que buscar mucho más lejos.
No cerremos puertas. Pero de ser así, abramos ventanas.
Por algún lugar, nuestras mentes se escapan.
¿Será que estamos enloqueciendo? ¿Y si tenemos miedo?
Un amigo me dijo: La locura nunca fue mala, más que para los miedosos.
Debemos tirarlas por la ventana para que, esa locura lisérgica, aventurera y afrodisíaca, pueda invadirnos.
Afrontemos esto que nos pasa.
No nos pido que lo arriesguemos todo. Nos pido que seamos sinceros.
Y si esas sonrisas, ajenas o compartidas, nos llenan, entonces, ¿Qué hacemos así, mintiendo?
Cambiemos de juego, juguemos a enloquecer por los senderos, a regalar y robar sonrisas.
Si tanto jugamos juntos, cambiemos de juego.
Busquemos enloquecerlos, enloquecernos, pero sin mentir y sin miedo.
Si jugamos a las aparecidas, seremos más nosotros, locos, pero verdaderos. Ya sí los encontraremos o nos encontremos con una belleza más nítida, con una sonrisa más valedera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario