martes, 14 de febrero de 2017

Lamiendo Heridas

Octubre 2016

La inseguridad, lo incierto, lo no cuidado, la oscuridad, el frío, el miedo, la angustia, la soledad, la necesidad, la bronca, el odio, el dolor, la baja autoestima, lo modos, el silencio,       la ruptura...
Los senderos del dolor, de la negatividad nos sumen en posos, nos hacen pegar el manotazo de ahogado y en la primera que vemos un rayito de luz ya pensamos que todo está mejor.
Perdón si me ilusiono...          Soy una vendida al amor y al cariño.
Quisiera estar acompañada a lidiar con este dolor,    que mis días sean menos grises. Pero tengo que aceptar que no todo se puede, que insistir y batallar con todo no sirve para nada. Solo alimenta la guerra si en el medio me desarmo y desarmo al otro por mal amar, por no aceptar que a veces reina el invierno por mucho que no querramos.
Fluir       Sanar      para no usar, para no herir, para no huir y para no sentir... que se están haciendo mal las cosas.


Buscar salir a la luz, no es volver por los viejos senderos,        a veces          cuando uno se pierde, lo mejor es seguir, así haya que escalar montañas y atravesar tormentas.

Pero... 
¿Como se vuelve a esos días tan intensos donde uno sincroniza la verdad con el sentimiento?
Mi querido Julio Cortázar supo decir: Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo”

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