24 de Marzo 2014
Hoy leí a Galeano decir:
"Para qué escribe uno, sino es para juntar sus pedazos?"
Justo hoy me preguntaba si solo a mi se me era imposible escribir fuera del dolor o la alegría. Poco después leí esto:
"Yo llevaba un buen rato escribiendo Memorias del fuego, y cuanto más escribía más adentro me metía en las historia que contaba. Ya me estaba costando distinguir el pasado del presente: lo que había sido estaba siendo, y estaba siendo a mi alrededor, y escribir era mi manera de golpear y de abrazar. Sin embargo, se supone que los libros de historia son subjetivos.
Se lo comenté a don José Coronel Urtecho: en este libro que estoy escribiendo, al revés y al derecho, a luz y a trasluz, se mire como se mire, se me notan a simple vista mis broncas y mis amores.
Y a orillas del río San Juan, el viejo poeta me dijo que a los fanáticos de la objetividad no hay que hacerles ni puto caso:
-No te preocupés - me dijo -. Así debe ser. Los que hacen de la objetividad una religión, mienten. Ellos no quieren ser objetivos, mentira: quieren ser objetos, para salvarse del dolor humano"
Y ahí aún más me di cuenta, que no importa que es lo que uno quiera contar, o como lo quiera contar, o incluso desde donde lo quiera contar, lo que importa es que uno lo cuente, así como queda, y que así es como debe llegar. Al que quiera y al que deba, le va a llegar.
Supongo que no existe escritor que escriba sin el corazón... Así que perdón si a veces mis palabras te entristecen, pero muchas veces es mas fácil para mi rearmarme con palabras, como hilando frases, que dejarlas guardadas en el rincón de la garganta, donde asfixia, donde duele y da bronca. Perdón si te angustia lo que pueda decir, no es fácil el desamor, o el olvido, o el adiós. No es fácil dejar ir ese pedacito de uno mismo que dejamos en las personas que llegamos a amar. Pero no pediré perdón por seguir escribiendo, gracias a ello puedo decir que aun sigo aquí, muchas veces sentada, muchas veces parada, con papel y lápiz, con la maquina de escribir, con mi computadora o hasta en mi mente, gracias a que escribo, puedo seguir aquí, puedo seguir escribiendo.
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